Va de descubrir si lo que dijo San Juan de la Cruz tiene algo que ver contigo.
Y aquí empieza el lío bueno.
Tendrás que preguntarte si alguna vez has vivido una noche oscura, no en plan gamer dramático con tormenta y aplausos, sino de verdad:
- cuando estás perdido,
- cuando no te entiendes,
- cuando no sabes qué te pasa,
- cuando te comparas,
- cuando te sientes solo,
- cuando no lo ves claro,
- cuando por dentro parece que alguien ha apagado la luz y encima se ha llevado el interruptor.
Tendrás que pensar qué significa la fe cuando uno no lo tiene todo clarísimo.
Porque creer no siempre es ir por la vida como una farola con pilas nuevas. A veces creer se parece más a caminar con la linterna chuchurría del móvil que se queda sin batería, pero seguir andando.
Tendrás que descubrir qué significa ser carmelita, que no es convertirse en perchero místico ni ir flotando por los pasillos con cara de incienso humano. Es aprender a vivir con más verdad, más silencio interior, menos ego y más profundidad. Vamos, justo lo contrario de vivir como un hámster nervioso dentro de una batidora.
Tendrás que mirar el Cristo de San Juan de la Cruz y preguntarte qué ves ahí:
dolor,
entrega,
amor,
silencio,
o una forma de mirar la vida desde otro sitio distinto al ombligo propio, que ya bastante protagonismo tiene.
Y tendrás que tragarte, con dignidad y algo de temblor, esta frase:
Al atardecer de la vida te examinarán en el Amor
No en la popularidad.
No en la imagen.
No en el número de frases profundas que sabes soltar con cara interesante.
No en el talento para disimular que vas regulero.
En el AMOR.
Y eso significa que el verdadero reto de esta webquest no es hacer una tarea bonita.
El verdadero reto es preguntarte
qué haces tú con tu vida.
Qué haces con la gente que tienes cerca.
Qué haces con el que se queda fuera.
Qué haces con tus palabras.
Qué haces con tus enfados.
Qué haces con tus heridas.
Qué haces con tus ganas de que te quieran.
Qué haces con el mundo pequeño que llevas encima y con el mundo grande que te rodea.
Porque seamos sinceros: uno puede sacar adelante un trabajo, una exposición y hasta una diapositiva con dibujitos, y seguir siendo por dentro un desastre muy bien peinado.
Pero aquí no buscamos solo aprobar.
Buscamos pensar.
Buscamos mirar hacia dentro.
Buscamos descubrir si se puede vivir con más verdad.
Y buscamos entender si cambiar el mundo empieza por dejar de ser un robot con WiFi y empezar a amar un poco mejor.
Dicho de forma simple, brutal y gloriosamente incómoda:
el reto es investigar a San Juan de la Cruz
para acabar investigándote a ti mismo
y descubrir que todavía estás a tiempo de convertirte en alguien más humano, más despierto y menos ruidoso
Así que ya lo sabes.
No estás entrando solo en una actividad.
Estás entrando en una pregunta.
En una sacudida.
En un espejo.
En una pequeña catástrofe espiritual con fines educativos.
Y ahora toca averiguar si sales de aquí igual que entraste...o un poco menos dormido por dentro.
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